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Monreal una vez más logra que un morenista sea sometido a la justicia por señalamientos de violación. Ayer 25 de marzo es evidente que movió toda su marrullería para que Cuauhtémoc Blanco, que llegó al gobierno de Morelos por un partido satélite del morenismo y que hoy ocupa una curul del partido obradorista, no se le retirara el fuero, para que comparezca ante los tribunales por los presuntos delitos de violación. En el Senado, ya logró Monreal que los señalamientos en el mismo sentido que pesan sobre otros morenistas no prosperaran. Su hermano, el ahora gobernador de Zacatecas, fue exhibido en su campaña para ese cargo, manoseando a una mujer, sin que ni siquiera condenara esa denigrante y pública acción.
Reprobamos esta ofensa perpetrada contra el feminismo contra Morena, de la cual no absolvemos a quienes de las otras bancadas votaron en contra de que el exfutbolista se pusiera en manos de los juzgadores, pero sabiendo que ha sido una práctica reiterada del partido guinda colocar a gobernadores y legisladores que escojan entre sumisión o cárcel, cargan con este oprobio Monreal y su rebaño morenista.
Cualquiera que haya revisado la resolución de la comisión instructora al pleno, podrá percatarse que se rechazó poner a Cuauhtémoc en manos de la justicia, utilizando los mismos recursos, los mismos términos y el mismo rigor que emplean los jueces que acusa Morena de dejar libre a los criminales, para no admitir las imputaciones que le hace la representación social. Reconociendo que la comisión instructora “ se pasaba de lanza” exigiendo que la autoridad que solicitaba el desafuero cumpliera con prácticas que se realizan no para solicitar que se ponga a su disposición sino prácticas del proceso que lo iba a juzgar.
Después que han librado a Cuauhtémoc Blanco de comparecer ante la justicia, invocando las mismas palabras y supuestas omisiones de los jueces para liberar reos: ¿Con qué cara pueden decir que los operadores del derecho son corruptos por dejar libres a reos, por no integrar el Ministerio Público debidamente las carpetas de averiguación? Poniendo al descubierto que no les preocupa que criminales se dejen libres, si así fuera hubieran comenzando por reformar los códigos penal y de procedimientos penales para que en caso de mal integrada una averiguación o que se alegue una alteración del crimen porque se movió el arma o cosas similares, se reponga por regla el proceso pero no se deje libre al imputado. No. Los que les interesa es desmantelar el poder judicial para colocar jueces de tómbola ahí dónde había jueces profesionales para absolver morenistas y condenar adversarios. Con la acusación de corrupción, acusación que nunca prueban, se deshacen de adversarios y de instituciones. No hay duda que los diputados que Morena demandó bajo el cargo de traición a la patria por votar en contra de la Reforma Eléctrica de Obrador, dormirían en la cárcel si ya para entonces se hubiera consumado el sometimiento del poder judicial. Desde entonces tendríamos la democracia, que en su arranque demencial, califica de la mejor democracia del mundo. Esas son alucinaciones de alguien que ya tiene un desorden mental y ya perdió toda cordura.
Ayer hablaba Raymundo Riva Palacio de los bufones y hoy Sergio Sarmiento se refiere a los paleros que en las Mañaneras le hacen preguntas a modo a Claudia y niegan que en el rancho Izaguirre de Jalisco haya habido un campo de exterminio, porque, según estos periodistas chayoteros, no es igual a los hornos nazis. Harfuch, sin calificarlo así, aún negando, lo describe así, sin utilizar ese nombre. Si es consenso que un grupo gobernante simule elecciones, sea un gobierno unipersonal, manda a volar la Constitución y las instituciones, el régimen porfirista es dictatorial como lo es el régimen morenista.
El costo de Morena de poner a salvo a Cuauhtémoc, no sabemos si es una concesión a todos los mafiosos que cobijó en el Estado de Morelos o una forma de “jalar la marca” para que el talón de Aquiles no sea eso, que lo será a pesar de que la presidenta se resista a no verlo así, pero lo será porque ha marcado la política de abrazos no balazos, como un régimen de terror y sangre morenista al rendirse a las bandas del crimen.
Ojalá alguien le dijera a Claudia que minimizando las atrocidades del rancho Izaguirre, parece que está más empeñada en defender a los cárteles, que a ella misma.
Al dolor y el luto que muchas madres sufren por los asesinatos del crimen organizado en Veracruz, hoy se suma a la indiferencia de su gobierno, la ofensa de Ricardo Monreal y Morena, de haber orquestado la maniobra para no entregar a la justicia a un agresor de mujeres, que comprueban una vez más que los morenistas son enemigos de la causa feminista y de las valientes madres buscadoras.
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