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“El castigo del embustero es no ser creído aún cuando diga la verdad.” – Aristóteles.
Veracruz se enfrenta a un panorama político cada vez más complicado de cara a la renovación de las 212 alcaldías. El partido Morena, actualmente en el poder tanto a nivel federal como estatal, se encuentra en una encrucijada que podría definir su futuro en el estado. En medio de acusaciones de corrupción y desvío de recursos, algunos analistas, periodistas y opositores al régimen han comenzado a pintar un escenario pesimista para el partido que lidera la gobernadora Rocío Nahle García a través de Esteban Ramírez Zepeta.
La reciente salida de varios miembros del gabinete de Cuitláhuac García Jiménez, el anterior gobernador de Veracruz, ha generado dudas sobre la solidez del proyecto morenista en el estado. Nombres como Eric Patrocinio Cisneros Burgos y Manuel Huerta Ladrón de Guevara han sido señalados en distintos medios por presuntos actos de corrupción, principalmente en relación con un desvío millonario de recursos públicos que ascendería a cerca de 5 mil millones de pesos. Estos escándalos han alimentado la percepción de que el gobierno de Morena no ha cumplido con las expectativas de la ciudadanía, y que sus líderes no están ajenos a prácticas que han sido condenadas en otras administraciones.
Para muchos de los opositores, el verdadero reto para Morena radica en la aparición de nuevas alianzas entre antiguos enemigos. En particular, se menciona la posibilidad de un pacto entre figuras cercanas al exgobernador Miguel Ángel Yunes y miembros del actual gabinete morenista. Este supuesto pacto buscaría hacer tambalear la estructura del gobierno de Rocío Nahle, quien ha encabezado un proyecto de “transformación” que, para algunos, ya muestra signos de desgaste. Esta percepción no es menor, pues los Yunes, como ex gobernantes y una de las fuerzas políticas más poderosas en Veracruz, han demostrado en el pasado su capacidad para movilizar a la opinión pública y disputar el control de las alcaldías.
Sin embargo, el panorama no es tan sombrío para Morena. A pesar de los cuestionamientos, existen figuras cercanas a la actual gobernadora que han logrado consolidar una base política sólida en el estado. Esteban Ramírez Zepeta, actual dirigente estatal del partido, y Juan Javier Gómez Cazarín, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso Local, son dos de los personajes clave que han apoyado el proceso de transformación del estado. Estos líderes han logrado articular una serie de acciones y alianzas que buscan dar respuesta a las necesidades de la población veracruzana, mientras enfrentan los embates de quienes pretenden desacreditar su gestión.
Sin embargo, también se señala que algunos actores de Morena han utilizado su influencia para tratar de favorecerse personalmente a través de instituciones como el ORFIS (Organismo de Fiscalización Superior), en donde, según algunos periodistas, existirían presuntos negocios que beneficiarían a ciertos ediles bajo investigación por el manejo opaco de recursos públicos. Estas acusaciones, si bien no confirmadas, siguen alimentando la idea de que Morena en Veracruz podría estar repitiendo prácticas de opacidad que tanto criticaron en administraciones anteriores.
En resumen, el escenario electoral en Veracruz es incierto. Mientras algunos se aferran a la narrativa del fracaso y la corrupción, otros confían en que la administración de Rocío Nahle y su equipo puedan llevar a cabo la transformación prometida. Lo único claro es que, en las semanas previas a la renovación de las alcaldías, el conflicto y las acusaciones seguirán marcando la pauta del debate político en el estado.
Al tiempo.
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx
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